Baile inolvidable
El último baile
Muchas veces no somos conscientes del tiempo ni de lo que se lleva con él, los recuerdos. Así ha sucedido, dando fin al primer cuatrimestre del primer curso de esta carrera, que, si Dios quiere, será nuestro futuro trabajo, nuestra pasión y nuestros pequeños.
Ha llegado el momento en que nos tenemos que dar cuenta de la riqueza del saber, del hacer y el querer. No siempre tendremos un buen día, ya sea porque no te apetezca estar en clase o quizá estas regular por esa dichosa nota de esa tal asignatura que nos tiene arrastrados por el suelo... En fin, el tener un día malo, es bueno. ¡Es bueno! De ahí nace el amor que nosotros tenemos a todo esto, lo que nos tiene que animar para conseguir el sueño de nuestras vidas, el poder enseñar a los niños a saber, hacer y querer.
En este cuatrimestre han sucedido tantas cosas... Ha sido un choque de realidad para muchos, o al menos para mí. No ha sido fácil el adaptarse a algo que no tiene nada que ver con nuestros queridos colegios, a los que echamos de menos, o no. Pero siempre quedará ese recuerdo que nos ha marcado como las personas que somos hoy en día. Esta asignatura nos ha ayudado a eso, a reconocer quiénes somos y de lo que somos capaces de ser. ¿No? Ha sido un impulso para hacernos valer y ser conscientes de que, cuantas más piedras por el camino, más alto será nuestro castillo. No ha sido fácil, pero sí una asignatura preciosa y con tanta emoción que ha sido ese pequeño terrón de azúcar que nos ha permitido conocer todo aquello que hoy ya forma parte de nosotros.
Quiero darte una primera de muchas enseñanzas que ojalá mi corazón sea capaz de dar durante el resto de mi vida y es que, por mucho que cueste, nunca te canses de entregarte. ¡Hazlo! ¡cada día! Por ellos y para ellos, porque se merecen tener a alguien que les enseñe el mundo que les rodea cogidos de su mano. Da lo mejor de ti, nunca dejes de hacerlo. No es fácil, pero ahí es donde está la belleza de ser reconocidos como lo que queremos llegar a ser, guerreros en un mundo donde la educación debe ser el pilar de todo. Nos ha tocado la misión de plantar esa semilla que, dentro de años, crecerá para ser médico, ingeniero, jurista, profesor, presidente... ¡Todo depende de nosotros!
Si ahora me preguntas qué quiero ser de mayor, te responderé: "maestra" o "profe de infantil/primaria", pero cuando me preguntaban de pequeña: "como mamá" o "quiero ser como mi seño Merche, que me quiere mucho y nos enseña un montón de cosas". E ahí el puntazo, esta carrera es el baile inolvidable para comenzar otro baile, quizá un poco más mayores, pero ojalá que con la misma pasión.
Querido lector, terminaré esta lectura como la primera de este bonito blog y es, que te hagas notar durante tu vida, ahí donde vayas, sé tú, marca tu esencia en todo lo que hagas, en cada niño al que le enseñes algo, a tus compañeros de trabajo, a tí mismo. Siempre con la belleza de saberte capaz y querido.
Deja huella, baila y déjate de historias... Que merece la pena.
¡Gracias!
Y como no... Terminaré este baile con la primera canción que sonó en este camino ;)

Comentarios
Publicar un comentario